Que ningún sueño se detenga por falta de oportunidades.

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¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?

La pregunta parece sencilla, pero encierra una visión del futuro. En la respuesta de una niña o un niño aparecen sus intereses, su manera de comprender el mundo y el deseo de hacer algo que le apasione, que pueda servir, ser inspiración para otros y aspirar a vivir en un mundo mejor, con más oportunidades para todos. Durante la niñez, soñar es natural. Sin embargo, para muchas niñas de las comunidades rurales de Guatemala, esos sueños comienzan a enfrentarse demasiado pronto con barreras concretas: la interrupción de los estudios, muchas veces por falta de recursos económicos, la distancia hacia los centros educativos y las responsabilidades familiares.

Frente a esta realidad, en FUNDAP trabajamos para que la educación continúe siendo una posibilidad real. Como Fundación guatemalteca, impulsamos procesos de desarrollo con dignidad en el suroccidente del país, acompañando a personas, familias y comunidades para que fortalezcan sus capacidades y participen en la construcción de un mundo mejor. Parte de este esfuerzo es el subprograma Becas para la Niña, una iniciativa que favorece la permanencia escolar de niñas y adolescentes cuyas familias enfrentan limitaciones económicas. Su propósito es reducir las barreras que ponen en riesgo su continuidad educativa y brindarles mejores condiciones para ampliar sus posibilidades de vivir una vida digna.

¡Los sueños no se detienen por falta de talento, sino por falta de oportunidades!

Una beca que implica acompañamiento:

El trabajo de FUNDAP no se limita a entregar un apoyo económico. Cada beca forma parte de un proceso donde las niñas y jóvenes son protagonistas. La motivación para esforzarse, el compromiso de su familia, la participación de los centros educativos y el acompañamiento hacen que la educación se convierta en una realidad alcanzable. El objetivo no es pretender que ellas decidan qué profesión elegir, ni definir el éxito por una opción única, sino se busca que ellas cuenten con más confianza, con herramientas y opciones para tomar decisiones sobre su futuro. El acompañamiento a las familias también es fundamental. En muchos hogares existe un profundo deseo de apoyar la educación de las niñas, aun cuando, las condiciones económicas hagan difícil sostener ese esfuerzo. Cuando una beca llega puede evitar que las dificultades favorezcan el abandono definitivo de los estudios.

Historias que pueden cambiar entre generaciones:

La necesidad de este proyecto se comprende mejor al escuchar a las familias. La mayoría de las madres recuerdan que, cuando eran niñas soñaban con ser maestras, enfermeras, doctoras o profesionales. Sin embargo, distintas circunstancias interrumpieron esos sueños: la falta de recursos, la pérdida de un familiar, el matrimonio a temprana edad o la imposibilidad de continuar asistiendo a la escuela por diversos motivos.

Sus historias muestran que los sueños no desaparecen por falta de capacidad, sino que se ven truncados por falta de oportunidades en el momento preciso. Hoy, ellas desean que sus hijas e hijos tengan una historia diferente. Su experiencia se transforma en una decisión: apoyar, acompañar y lograr que la siguiente generación pueda avanzar. En esto reside una de las razones más profundas del subprograma Becas para la Niña, no solamente apoyar a las estudiantes a continuar aprendiendo; sino que también contribuir a romper paradigmas de una generación a otra.

Una beca no decide el futuro de una niña; le orienta para elegirlo: Para acercarnos a esta realidad, reunimos las voces de niñas, niños y madres de familia vinculadas al subprograma Becas. A todos les formulamos una pregunta sencilla, pero relacionada con sus oportunidades de vida;

Sus respuestas dieron origen al video “Cuando sea grande”, una pieza audiovisual que invita a escuchar los sueños, recuerdos y esperanzas de dos generaciones.

Después de escucharlas, comprendemos que una beca puede marcar la diferencia entre repetir una historia de oportunidades interrumpidas y abrir un camino distinto. En FUNDAP trabajamos para que más niñas puedan continuar estudiando, amplíen sus posibilidades y construyan su futuro con mayor libertad. Este trabajo es posible gracias al compromiso de las niñas, sus familias, docentes, comunidades, colaboradores, empresas, donantes y organizaciones aliadas que creen en la educación como una herramienta de transformación. Cada aporte permite sostener los procesos y mantener abierta la posibilidad de que más estudiantes continúen su aprendizaje.

FUNDAP reconoce y agradece a las instituciones nacionales e internacionales que han acompañado al subprograma Becas para la Niña. En este proceso, la Comunidad Fabretto ha desempeñado un importante papel de articulación, facilitando la gestión de apoyos provenientes de aliados en países estratégicos. Gracias a esta modalidad de cooperación, cientos de estudiantes han podido acceder a una beca. Asimismo, valoramos iniciativas como Contadores de Historias, que permiten visibilizar estos esfuerzos compartidos y el impacto que generan en las comunidades.

“Cuando sea grande” no es solamente una pregunta sobre una profesión. Es una pregunta sobre oportunidades para lograr un futuro digno.

En FUNDAP trabajamos para que más niñas puedan responderla con esperanza y, sobre todo, con la posibilidad real de convertir esa respuesta en un camino de vida propio.

Cada aporte cuenta.
Cada historia empieza con tu apoyo.

Haz tu donación a través de GlobalGiving, y ayúdanos a acompañar a más niñas en su camino educativo.

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