Mi nombre es Irma Teresita Perpuac Joj, madre de familia y emprendedora. Mi familia está conformada por mi esposo y nuestros cuatro hijos. Hace cinco años decidimos mudarnos de Santa Lucía la Reforma, Totonicapán, a Quetzaltenango, donde actualmente rentamos una casa.
Durante ese tiempo tuve la oportunidad de adquirir una tienda que pertenecía a mi cuñada y junto con mi esposo, tomamos la decisión de comprarla con la intención de generar ingresos adicionales y contribuir con los gastos familiares. El negocio que tengo actualmente es una tienda de consumo diario, donde vendo productos de primera necesidad y artículos para el hogar. Mi esposo trabaja como conductor de Uber y a través de otras aplicaciones en la región de Quetzaltenango.
Antes de recibir apoyo de FUNDAP, mi tienda no estaba completamente surtida, lo que limitaba su crecimiento y reducía mis ingresos. En ese momento, también tenía una situación familiar complicada, ya que necesitaba dinero para cubrir los medicamentos de mi madre, quien recientemente había sido operada.
Conocí el programa de Microcrédito de FUNDAP por medio de Doña Odilia, integrante del Banco Comunal Damas en Acción, ella me invitó a participar en las reuniones del grupo y me animó a solicitar un crédito para invertir en mi tienda. Lo que me impulsó a confiar en FUNDAP fue la facilidad de pago y el acompañamiento que brindan.
Con el primer crédito, pude comprar más mercadería, lo que ayudó a surtir mejor mi tienda y atraer a nuevos clientes. Gracias a los consejos de mi asesor de crédito, aprendí a diversificar mis productos, incluyendo recargas telefónicas y venta de artículos de marcas reconocidas.
El impacto de este apoyo ha sido muy importante, ahora puedo cubrir las necesidades de mi familia, comprar uniformes y útiles escolares para mis hijos y mejorar su calidad de vida. Además, ha sido una fuente de estabilidad para afrontar situaciones difíciles. Uno de los mayores desafíos que enfrenté fue cuando me diagnosticaron diabetes y tuve que cerrar la tienda por tres meses, afortunadamente, mi esposo me apoyó para cubrir los pagos del crédito, y gracias a mis ahorros pude costear mi tratamiento y recuperarme para continuar con mi negocio.
A otras mujeres que desean emprender, pero tienen dudas, les animo a confiar en este tipo de instituciones. Ya que solicitar un crédito es una gran oportunidad para mejorar sus ingresos y contribuir a la economía de sus hogares.
Agradezco profundamente al programa de Microcrédito de FUNDAP, su apoyo me ha permitido hacer crecer mi negocio y dar pasos firmes hacia la realización de mi sueño más grande, que es; comprar un terreno en Quetzaltenango y construir una casa propia para mi familia. Estoy segura que con el crecimiento de mi negocio y la ayuda de FUNDAP, lograré hacer realidad esta meta.





