ABIGAIL COTTÓM, FUNDAP Educación

Desde niña quise aprender, pero no todos los espacios estaban preparados para mí. Muchas veces sentí que mis ideas no podían ser escuchadas… hasta que llegué aquí. Fue entonces cuando todo cambió. Descubrí que sí podía, que mis manos podían hablar por mí.

No estuve sola. Mi mamá siempre estuvo a mi lado. Al principio, ella venía para apoyarme, pero sin darnos cuenta, empezamos a aprender juntas.

Recuerdo que tenía miedo. No sabía si podría seguir el ritmo, pero cuando empecé a practicar, algo dentro de mí despertó. Descubrí todo lo que podía crear con mis manos, y el día que terminé mi primer trabajo sentí algo que nunca había sentido antes: me sentí capaz. En ese momento comprendí que este lugar no solo me enseñó, sino que marcó el inicio de todo.

Llegamos a FUNDAP con un sueño: emprender. Con la formación que recibí, comencé a crear mis primeros diseños. No fue fácil; al inicio no teníamos equipo ni materia prima, veníamos y utilizábamos lo que nos prestaban, aferrándonos a cada oportunidad.

Con el programa Seguir para Emprender, todo dio un paso más. Recibimos el apoyo para adquirir nuestro propio equipo, y así nuestro sueño empezó a tomar forma.

Hoy trabajamos juntas. Yo me encargo de crear, diseñar y transformar. Mi mamá es ese puente que me conecta con los demás: ella habla con los clientes, comprende lo que buscan, me transmite sus ideas… y yo las convierto en productos.

La madre comparte:

“Cuando mi hija inició en el centro de formación técnica, yo llegué únicamente como intérprete. Pensé que solo venía a acompañarla, pero pronto entendí que este también era un proceso para mí.

Crecimos juntas, aprendimos juntas. Este espacio nos permitió adaptarnos, fortalecernos y, sobre todo, construir algo propio.

Ha sido una experiencia gratificante ver que en FUNDAP existen espacios inclusivos, donde no importa la discapacidad, cada persona tiene un valor. Aquí, mi hija encontró aprendizajes y un lugar donde se siente apoyada, respetada y nunca discriminada.”

Hoy puedo decir que mi vida ha cambiado. Cuando pienso en el futuro, me veo creciendo. Sueño con tener una empresa más grande, ofrecer nuevos productos, crear diferentes diseños y ampliar las opciones. Quiero seguir creando.

También quiero abrir puertas para otras personas sordas en mi comunidad, darles una oportunidad, así como yo la tuve.

Quiero agradecer a Dios por esta oportunidad. A FUNDAP, por creer en mí y brindarme las herramientas para salir adelante. Y, sobre todo, a mi mamá, por ser mi voz siempre, por nunca soltarme y por caminar conmigo desde el inicio.

Este sueño… lo construimos juntas.

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