CARTA DEL PRESIDENTE

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CARTA DEL PRESIDENTE

POR: FRANCISCO ROBERTO GUTIERREZ MARTÍNEZ, ABRIL 2018

Es muy preocupante saber que la mitad de los guatemaltecos no logra salir de las condiciones de pobreza en que viven.

Desde FUNDAP se ha trabajado por aliviar las dificultades de miles de beneficiarios de la Fundación; en más de 30 años de trayectoria, se ha corroborado que reducir la pobreza requiere de un esfuerzo permanente, inteligente, digno a las personas, y comprometido con la causa.

Es por ello que FUNDAP, para coadyuvar a la reducción de la pobreza en los territorios atendidos, ha trabajado en una serie de programas que apoyan a los productores de pequeña escala en temas agropecuarios, agroforestales, artesanales, de microcréditos, de seguridad alimentaria, de salud y educación, además de formación para el trabajo. En la tarea que asume la Fundación, el esfuerzo se centra en generar cambios, pues está claro que -como sabemos- si seguimos haciendo lo mismo, ¡tendremos resultados iguales! Por ello, los cambios que FUNDAP propone para el esfuerzo de reducir la pobreza se centran en tres aspectos fundamentales:

  • Formación de hábitos
  • Trabajo con la mujer
  • Dejar capacidades instaladas.

En la formación de hábitos se trata de un cambio en aspectos culturales que propugnen una mejora en la calidad de vida de las personas. Esos cambios esperados deben producirse en el hábito del ahorro, en aspectos de higiene y nutrición, en formación, en ilusionar por el estudio y en la lectura comprensiva. La experiencia histórica de otras regiones del mundo nos demuestra que una mejora en hábitos como el orden y la limpieza son definitorios para una mejoría en la salud; la disciplina del orden ayuda a una mente mas lógica y a comportamientos disciplinados.

El segundo aspecto de vital importancia en la lucha contra la pobreza es el apoyo que se debe otorgar a la mujer, ya que es la primera y más importante educadora del niño. La mujer vive una virtud importantísima: la de ahorrar e invertir sus capacidades y recursos en la educación de la prole. La autoestima de la mujer da seguridad y confianza a los hijos. Ella es, por tanto, la clave para incentivar un desarrollo que busque como fin último la reducción de la pobreza y el bienestar de la familia, y por tanto de la sociedad.

El tercer elemento o aspecto que se debe tomar en cuenta para reducir la pobreza es el dejar capacidades instaladas en los lugares que atendemos en esta materia. Si se logra que las personas asuman con claridad y capacidades las estrategias debidas, esos individuos darán el seguimiento necesario a los esfuerzos en temas de higiene, salud, educación, formación para el trabajo, etc. Vis a vis, cuando los esfuerzos son temporales y atendidos por personas ajenas al contexto en que se viven los problemas de pobreza, al retirarse los “técnicos” se terminan los proyectos sin un impacto real.

Los desafíos de la reducción de la pobreza son complejos, y por tanto requieren de seguir pautas como las indicadas.

¡No puede ser que los guatemaltecos seamos incapaces de coadyuvar en la reducción de la pobreza! Tenemos las condiciones, medios y estrategias para hacerlo.

Francisco Roberto Gutiérrez Martínez
Quetzaltenango, 6 de Abril 2018